Avilés y su oportunidad

14/12/2011

Carta al director publicada en La Voz de Avilés, el día 6 de diciembre de 2011.

La cultura es un medio para conocernos y reflexionar sobre nosotros mismos, una forma de expresarnos. A través de ella entendemos nuestro pasado y presente, y pretendemos realizar obras que trasciendan su futuro. Es, por méritos propios, un elemento que ha de ser preservado y promocionado por las administraciones públicas.

Constituye, además, un factor de desarrollo económico que genera empleos e ingresos, que compra bienes y servicios y que contribuye a proyectar una imagen en el exterior. Si acaso se acompañara de unas adecuadas infraestructuras, seguramente condicionaría la localización de proyectos empresariales.

En Avilés existió un consenso entre los Gobiernos autonómico y municipal sobre la necesidad de acometer un importante proyecto de regeneración urbana. Un complemento a la actividad de un sector secundario en permanente contracción desde los años setenta. Y de ello nació todo un planeamiento de ciudad que tiene como ejes la recuperación de la Ría, el diseño de una nueva centralidad y la potenciación del sector servicios.

Hemos hecho un importante esfuerzo para convertirnos en un foco de atracción de actividades relacionadas con el turismo cultural y de negocios, el ocio y el sector terciario en general. Transformar la villa en una metrópoli que sea centro de innovación, de producción y distribución cultural y artística, nudo de comunicaciones y punto de acceso a la región.

Y encabezando este planteamiento está el Centro Niemeyer. Gracias a él Avilés recuperó su autoestima. Una ciudad que se enfrentó a una reconversión industrial salvaje, que está atravesando una crisis económica que ha dejado a miles de personas sin empleo, necesita de un elemento tangible que le ayude a recuperar su confianza para afrontar nuevos retos.

Sólo es necesario consultar la hemeroteca para observar el impacto que en la ciudad tiene el centro. Actores, músicos e intelectuales de renombre internacional se han paseado por nuestras calles, los turistas invaden la ciudad sorprendiéndose con sus encantos e incluso los medios de comunicación global más importantes nos hacen referencia.

Avilés ha creado su propia marca, indisolublemente unida al Niemeyer, y este es un valor económico e identitario tan extraordinario como real. Por eso no caben ambigüedades en su defensa y la de su Fundación. Habrá quien discrepe de sus contenidos, pero no por ello debe poner en tela de juicio su éxito.

La actitud infame e iconoclasta del Gobierno regional y del partido que lo sustenta, Foro Asturias, es profundamente insolidaria. Cerrar el centro supone negarle a Avilés un futuro. Más aún cuando tratan de envenenar la formación de una opinión pública escudándose en falsas acusaciones que, de ser ciertas, estarían dirimiéndose en los tribunales.

En este ataque hacia Avilés subyace una batalla política que Francisco Álvarez-Cascos ha perdido aún cuando no ha llegado a su cénit. La ciudadanía así se lo ha trasmitido en las urnas, pese a que el señor Lorda lo niegue hasta la saciedad. Tal obviedad no puede ser disfrazada.

Y así, en este funesto escenario, sólo cabe rogar sinceramente a Foro Asturias: por favor, denle a Avilés su oportunidad.

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