Esta semana pasada Juventudes Socialistas de Avilés ha pedido públicamente que no se reedite el pacto de Gobierno entre el PSOE e IU. Vistos los comentarios que se han realizado en las noticias publicadas en formato digital y la buena acogida que la propuesta ha tenido entre muchos militantes del partido, que se han molestado en llamarnos para sumarse a nuestras palabras, creo que es bueno que me explique en este blog. Y una enumeración ordenada es una forma precisa de hacerlo. ¿Por qué sería un error volver a pactar con Izquierda Unida el Gobierno de Avilés?

1. Porque nos han acusado de ser unos miserables que privatizamos el agua para favorecer a terceras empresas. La realidad es que el Pleno del Ayuntamiento de Avilés aprobó un cambio de modelo de gestión del agua con los votos de una amplia mayoría de concejales. Yendo más lejos, era una medida contemplada en el programa electoral con el que los socialistas concurrimos a las elecciones en el año 2007. Ahora es una empresa de capital mixto (público y privado) la que se ha hecho cargo de abastecer de agua a los avilesinos y de reparar y sustituir la obsoleta red de suministro (con medios técnicos especializados de los que nuestro ayuntamiento no podría disponer). A cambio, la empresa concesionaria ha abonado a las arcas municipales treinta y seis millones de euros que han sido utilizados para reducir nuestra deuda, ahorrar en gasto corriente y mejorar la cartera de servicios ofrecida a los ciudadanos. Un dinero que se ha utilizado con responsabilidad para poder afrontar en el mejor escenario financiero la crisis económica que vivimos. Y, en contra de lo que decían, las tarifas continuarán sujetas a lo que el Pleno decida.

2. Porque han instrumentalizado el movimiento vecinal al objeto de servir a los intereses de su partido. A nadie se le escapa el protagonismo alcanzado por Alejandro Cueli al frente de la Asociación de Vecinos de El Quirinal y en la Federación de Vecinos La Unión en fechas inmediatamente anteriores a su designación como cabeza de lista de la coalición IU-Los Verdes. No es casualidad, ni ha sido fruto de una propuesta espontánea, que ahora sea concejal electo y cabeza visible de los comunistas. Los movimientos vecinales deben posicionarse con respecto a la actividad municipal, pero no deben seguir de una forma premeditada y sumisa las directrices que desde un determinado partido se le dan al único objeto de conseguir en los medios lo que las urnas no les han dado.

3. Porque creen que la Ordenanza Reguladora del Aparcamiento aprobada por el Pleno del Ayuntamiento (con los únicos votos en contra de IU) durante esta legislatura está hecha por un Gobierno avaricioso y sin escrúpulos que sólo busca explotar a los ciudadanos. Una vez más, por cierto, el movimiento vecinal satélite de Izquierda Unida trató de boicotear lo que los representantes de todos los avilesinos habían decidido. Sin embargo ocultan que los beneficios que generan las sanciones de la ORA se dedican a mejorar el transporte público, que el centro de la ciudad está menos saturado de vehículos, que han desaparecido los automóviles en doble fila, o que los autobuses cubren sus rutas con mayor puntualidad. Tampoco dicen que los comerciantes han hecho una valoración positiva del nuevo sistema o que ha sido bien acogida por los ciudadanos. Y mucho menos que la ordenanza no es estática, que se puede ir adaptando conforme se observen dislates.

4. Porque los principales puntos de fricción se habían excluido del pacto de Gobierno alcanzado hace ahora cuatro años y, sin embargo, el comportamiento de Izquierda Unida fue (siendo muy generoso) desleal para con los socialistas, que hubiéramos respetado de buen grado una oposición coherente con su papel como socio de Gobierno. Su actitud trascendió lo tolerable y, si se mantuvo el pacto, fue para facilitar la gobernabilidad del municipio en un punto de inflexión en la historia de éste, con el Centro Niemeyer y el desarrollo de la margen derecha en ciernes, y durante una recesión económica de alcance brutal. Nada hace pensar que un nuevo pacto de Gobierno vaya a ser distinto, menos aún cuando quienes encabezan el nuevo proyecto de IU en la ciudad tienen un perfil mucho menos moderado que a quienes han sucedido.

5. Por la actitud parasitaria que durante la campaña electoral ha mantenido el candidato de IU-Los Verdes, haciendo suyos los méritos de haber construido en la ciudad el Centro Niemeyer por el peso de su formación en los Gobiernos de Asturias y Avilés, y entrando en contradicción al hablar del escaso papel que han jugado a la hora de paralizar proyectos como el de la ORA o el cambio de gestión del agua. Remitiéndonos a los hechos, lo cierto es que ni siquiera se barajó su salida de un Gobierno –el municipal—con el que tenían discrepancias muy serias, siendo el propio PSOE quien se planteó echarlos en el clímax de los enfrentamientos. A grandes rasgos, han sido Gobierno para aprovecharse de una excelente gestión municipal y han aparentado ser oposición para rascar votos de la opinión pública más beligerante con el Gobierno de Avilés. Todo en uno.

6. Por su hipocresía, una vez más, en otro de los aspectos fundamentales para el desarrollo de la ciudad. Hace cuatro años recuerdo tanto a Izquierda Unida como al Partido Popular compartiendo su malestar por una solución para la barrera ferroviaria que no llegaba. Un Partido Popular que, con Cascos de Ministro de Fomento, había bloqueado la solución para evitar posibles réditos electorales de los partidos gobernantes en los ámbitos municipal y regional. Nada se le escuchó a IU durante este último mandato municipal hasta el punto de que la parte socialista del Gobierno fue quien con más rotundidad exigió en Madrid una solución para la vía férrea al entender que, de no conseguir una solución, perderíamos nuestra credibilidad. La solución llegó hace apenas un mes mediante un convenio que adelantaría la estación intermodal hasta el antiguo matadero, creando una ronda ferroviaria en paralelo a la variante y tranviarizando el actual trazado. Una alternativa satisfactoria que compartió el grupo municipal de Izquierda Unida –incluso su portavoz y Teniente de Alcalde viajó a Madrid para firmarlo—y que sin embargo fue puesto en duda con unas intenciones más que torticeras por la candidatura.

7. Porque nos ha acusado de querer hacer un pelotazo urbanístico a costa de las baterías de coque. El anuncio de ArcelorMittal de trasladar a Gijón las baterías debe ser motivo de satisfacción por parte de los avilesinos. No sólo porque la tremenda inversión también tendrá su parte en Avilés, donde se pondrá en funcionamiento una nueva línea de laminado, también porque garantiza la supervivencia de la siderurgia en Asturias durante al menos otro medio siglo. Y además, los quinientos empleos que mantiene la multinacional serán trasladados, no suprimidos. Podríamos incluso hablar de los puestos de trabajo que podrían generarse en la parcela liberada, de medio millón de metros cuadrados. Lo que es incierto es que los socialistas tengamos un oscuro plan para convertir esa zona en un residencial de lujo. En primer lugar porque no existe tal demanda en el mercado de la vivienda; por sentido común, porque el entorno industrial es incompatible con una zona residencial; y porque el Plan General de Ordenación Urbana diseñado por el Gobierno socialista ene ste mandato define los usos industriales que se le debe dar al espacio liberado. Que haya aparecido un chalet en una infografía del Ayuntamiento de 2001, cuando la idea de nueva centralidad no estaba aún madura, no significa que esas sean nuestras intenciones a día de hoy. Aunque, claro, eso es algo que ya sabían en Izquierda Unida, pese a querer darle un uso electoralista.

Sin perjuicio de las que queden en el tintero, creo que estas son razones suficientes para pensar que un pacto estable de Gobierno sería cualquier cosa menos estable. La forma de tornar la deslealtad en política de Izquierda Unida no es un buen compañero de viaje y, a fin de cuentas, gobernar en minoría es la esencia de la política. Verse forzado a llegar a acuerdos y consensos puede restar gobernabilidad, pero suma pluralidad y fuerza que se acepten otros puntos de vista.

No me gusta que se sustraiga a las bases de elegir el futuro del PSOE, que, a fin de cuentas, es lo que ha ocurrido hoy con la renuncia de Chacón. Si se celebran primarias con un único candidato, que es tanto como no celebrarlas, y no hay congreso, no habremos avanzado nada en la lucha por recuperar la confianza de la ciudadanía. En el PSOE, con 132 años a sus espaldas, siempre nos hemos vanagloriado de que lo que importa son las ideas, no las personas que las ejecutan. No entremos en contradicción con nosotros mismos.

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