Aún en agosto, la vida ya comienza a recuperar su habitual rutina. Vuelta a los exámenes en septiembre, para aquellos estudiantes que no cumplimos en junio, y vuelta a una actividad política que, para ser sinceros, nunca ha llegado a respetar el parón estival. Esta bitácora, sin ir más lejos, es fiel reflejo de mi pretendida inactividad veraniega. Cuando toca, toca, dicen; y hasta ahora ha tocado tiempo de descanso y relax, de reflexión y fijación de prioridades para el curso que se inicia.

Ha sido un buen verano. Entre escapadas, terraceo, festejos, certámenes y demás actividades lúdicas, uno ha ido pasando más que bien los meses de julio y agosto. Y aún queda el plato fuerte, la traca final: San Agustín. Dejamos atrás, satisfechos, la primera edición de Beltaine y la vigésimo quinta del Festival de la Cerveza. Chapó. Y no, señora Carmen Vega, las fiestas patronales no son el «pan et circus» romano; y si acaso no se lo cree, pregúnteselo a las empresas avilesinas que proveen los espectáculos, pregúnteselo a los taxistas u hosteleros.

Huyendo de la crispación política, si que quería aprovechar esta entrada que comienza un nuevo periodo para daros a conocer un grupo de teatro, «El Pimiento Teatro», que además de ser autóctonos de la región, han conseguido fascinarme con su talento y su hilarante humor. El espectáculo, «El humor de mierda», pudo verse el pasado fin de semana en el bar La Galería de Avilés –un lugar que frecuento–. Toda la obra se basaba en la capacidad de improvisación de los actores ante frases o supuestos planteados por el público, con el fin de hacernos reír con un humor surrealista y atípico fruto de una genialidad explosiva.

Otra de las novedades que me ha llamado la atención, apenas hoy, es la exposición «Enfocados». Si en Madrid teníamos este invierno la «Cow Parade» con cientos de bóvidos, hoy podemos hablar de una «Seal Parade» avilesina en homenaje a la foquina que hace más de medio siglo visitó nuestra ciudad. Todo ello con el protagonismo de los responsables de la Escuela de Cerámica y diversos artistas asturianos que se han prestado a diseñar su propio mamífero marino.

Y, para esta semana aún quedan conciertos, fuegos artificiales y una recreación histórica de la toma de Avilés por las tropas bonapartistas hace ahora un par de siglos –con un mercado goyesco a juego–. Disfruten.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: