San Agustín

27/08/2009

Ayer fui al concierto que Kate Ryan ha dado en Avilés. No me gusta su música y, sinceramente, de entre sus canciones no conocía más que el sonado Ella elle l’a y Desenchatee. Sin embargo, he de reconocer que raras veces había visto la plaza de la Exposición tan llena. Me llama la atención el ambientazo que hay en la villa. Hacía muchos años, y es una opinión compartida por conocidos, que no veía las calles tan abarrotadas. El mercado goyesco, sin ir más lejos, era un hervidero de gente.

A los miles de avilesinos, se le han sumado además un montón de visitantes y turistas que quieren compartir nuestras fiestas patronales. Desconozco el índice de ocupación de los hoteles de la ciudad en estas fechas, pero vaticino que, si no llegan al cien por cien, al menos si lo bordearán. Estoy seguro de que los cientos de vecinos que viven de sus bares, pubs, restaurantes, hoteles y pensiones verán en estas fiestas un salvavidas para una campaña estival marcada por la recesión económica. Y que luego vengan a contarnos que el ocio es un derroche, cuando en realidad genera diversión y riqueza.

Aún en agosto, la vida ya comienza a recuperar su habitual rutina. Vuelta a los exámenes en septiembre, para aquellos estudiantes que no cumplimos en junio, y vuelta a una actividad política que, para ser sinceros, nunca ha llegado a respetar el parón estival. Esta bitácora, sin ir más lejos, es fiel reflejo de mi pretendida inactividad veraniega. Cuando toca, toca, dicen; y hasta ahora ha tocado tiempo de descanso y relax, de reflexión y fijación de prioridades para el curso que se inicia.

Ha sido un buen verano. Entre escapadas, terraceo, festejos, certámenes y demás actividades lúdicas, uno ha ido pasando más que bien los meses de julio y agosto. Y aún queda el plato fuerte, la traca final: San Agustín. Dejamos atrás, satisfechos, la primera edición de Beltaine y la vigésimo quinta del Festival de la Cerveza. Chapó. Y no, señora Carmen Vega, las fiestas patronales no son el «pan et circus» romano; y si acaso no se lo cree, pregúnteselo a las empresas avilesinas que proveen los espectáculos, pregúnteselo a los taxistas u hosteleros.

Huyendo de la crispación política, si que quería aprovechar esta entrada que comienza un nuevo periodo para daros a conocer un grupo de teatro, «El Pimiento Teatro», que además de ser autóctonos de la región, han conseguido fascinarme con su talento y su hilarante humor. El espectáculo, «El humor de mierda», pudo verse el pasado fin de semana en el bar La Galería de Avilés –un lugar que frecuento–. Toda la obra se basaba en la capacidad de improvisación de los actores ante frases o supuestos planteados por el público, con el fin de hacernos reír con un humor surrealista y atípico fruto de una genialidad explosiva.

Otra de las novedades que me ha llamado la atención, apenas hoy, es la exposición «Enfocados». Si en Madrid teníamos este invierno la «Cow Parade» con cientos de bóvidos, hoy podemos hablar de una «Seal Parade» avilesina en homenaje a la foquina que hace más de medio siglo visitó nuestra ciudad. Todo ello con el protagonismo de los responsables de la Escuela de Cerámica y diversos artistas asturianos que se han prestado a diseñar su propio mamífero marino.

Y, para esta semana aún quedan conciertos, fuegos artificiales y una recreación histórica de la toma de Avilés por las tropas bonapartistas hace ahora un par de siglos –con un mercado goyesco a juego–. Disfruten.

Leía ayer en la edición comarcal de Avilés de La Nueva España, unas declaraciones de las Juventudes Comunistas del municipio llamando a la movilización de los estudiantes por las insuficientes plazas y malas condiciones de las salas de estudio. Cualquiera diría que pretenden sacar tajada de un tema que ha tenido en las últimas semanas cierta repercusión mediática. No suelo dar cancha a este tipo de manifestaciones visiblemente torticeras y muy exageradas, pero sin embargo, no sería de justicia para la corporación local, y el edil del área, callarme lo que ellos no dicen.

Puede que las salas de estudio en Avilés se queden cortas en número de plazas para esta convocatoria de septiembre. Puede. Y esto es así, porque el principal centro de estudios en la ciudad está sufriendo unas ansiadas reformas para dotarlo de un sistema de aire acondicionado. Una mejora cuyo inicio esperó al final de los exámenes de junio y que satisface la histórica demanda de los estudiantes avilesinos, pues en los meses de primavera y verano el espacio alcanzaba temperaturas insoportables.

Y esto que a la larga resulta tremendamente positivo para todos, es sin embargo utilizado por el colectivo comunista para vender como crónica una supuesta falta de plazas en el servicio. Yendo más allá, dicen que la sala de estudios ubicada en la calle Conde del Real Agrado es un cocedero por las altas temperaturas. Una falta total de coherencia. Critican un recorte temporal de la oferta de plazas por obras para instalar aire acondicionado en una sala, a la par que critican el excesivo calor en otra, cosa que no resulta cierta –aunque todo vaya en las sensaciones de cada uno–.

Tampoco es verdad que no haya sitio en las salas. Al menos no en una situación ordinaria. Sin que sean infrautilizadas, en las salas siempre hay dos pares de sitios en rotación. La oferta se ajusta a la demanda, y eso es algo que muchos no quieren ver. Una vez realizadas las obras de mejora en la biblioteca Bances Candamo, tendremos a disposición de los estudiantes en Avilés tres espacios de estudio públicos concentrados en el centro de la villa. En este sentido, las nuevas inversiones que el Ayuntamiento haga deberían destinarse a abrir nuevas salas en los barrios; así favoreceríamos el acceso al servicio de nuevos estudiantes.

En cualquier caso, creo que es menester dar un tirón de orejas a los jóvenes comunistas avilesinos. No ya por su opinión, que al fin y al cabo es un posicionamiento tan respetable como cualquier otro, si no por el uso irresponsable que pretenden darle a las movilizaciones estudiantiles. Pretenden convertir una herramienta de lucha y presión contra las políticas que agreden los derechos de los estudiantes, en un útil político más a su servicio. Una huelga, por los motivos que aducen, no se sostiene. Y es que me consta que ni siquiera han tratado de contactar con el edil responsable del área para transmitirle sus reivindicaciones, pese a la buena disposición que éste siempre ha mantenido para atender las demandas de los usuarios de las salas.

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