IU en Avilés

24/06/2009

He llegado a la conclusión de que Izquierda Unida es a la Corporación Municipal lo que un troyano puede ser a cualquier ordenador. Se meten dentro de él al único propósito de entorpecer y controlar. Sinceramente, no tengo ni idea de que ha hecho el grupo municipal comunista en el Ayuntamiento. ¿Alguien le conoce gestión alguna al dúo Rañón-Puri? A bote pronto sólo recuerdo la amenaza de expropiación forzosa de las viviendas abandonadas en el casco histórico. Como verborrea queda muy bonito, en la práctica no habría dinero suficiente para financiar el justiprecio con el que tasarían las propiedades inmuebles en pleno centro de la villa. Y no hay que ser muy avispado para saberlo.

Y ahí se acaba su trabajo allá donde yo puedo recordar. No digo que con su complicidad aprobemos muchos asuntos de carácter ordinario que de otra forma nos costaría trabajo sacar adelante. Pero eso no es excusa para, estando en el Gobierno, no hacer absolutamente nada. Y si lo hacen tampoco se preocupan en mantener informada a la ciudadanía, cosa censurable. En esta tesitura, no es de extrañar que la Asamblea de militantes de Izquierda Unida en Avilés haya centrado su última reunión en fijar dos prioridades: aprovechar las concejalías que mantienen y rentabilizar su acción en el Gobierno local. Directrices que si se recuerdan, es porque no se están llevando a cabo.

La bomba –directa a la línea de flotación de los que creemos que al pacto puede sacársele provecho– viene cuando, en la noticia de La Nueva España, aparece líneas detrás como ejemplo de política de izquierdas forzada por la coalición comunista lo siguiente (copio literalmente las palabras de Rañón): «Si no estuviéramos se hubieran invertido tres millones de euros del Fondo Estatal de Inversiones Locales en bombillas leds, para ahorrar energía, algo que le venía muy bien al área de Hacienda. Pero dijimos que no, y conseguimos que se construyera un albergue en el Quirinal destinado a colectivos como deportistas y grupos folklóricos».

La poca altura de miras de esa declaración sólo demuestra la falta de lucidez del Izquierda Unida. Prefieren un centro social en el Quirinal –que está muy bien–, a una política de ahorro energético y económico. La mayor partida para gastos corrientes del presupuesto municipal se destina a sufragar la factura de la luz. Se lleva millones al año. Millones que, de otra forma, podrían reinvertirse todos los ejercicios en lo que la Corporación Local determine como prioritario. Y lo peor es que desmerecen una propuesta tan importante como la que se planteó, simplemente porque “vendría muy bien a la Concejalía de Hacienda”, a cuyo frente se encuentra la socialista Ana Concejo.

Patético. Si Rañón no tiene inauguración, la propuesta es mala. Esa es la conclusión. Las directrices de la Asamblea parecen llevarse a su clímax. Rentabilidad política, rentabilidad política y, de postre, rentabilidad política. Eso de hacer las políticas que uno deba hacer, por poco vistosas que sean, no se lleva. Es lo que tiene meterse en el círculo mediático en perjuicio de su labor en el Ayuntamiento. Está muy bien coger la pancarta para criticar a un Gobierno del que uno forma parte. A eso se le llama hipocresía y retrata a la perfección el espíritu de los comunistas avilesinos: poder público a toda costa, por encima de los ideales. Más trabajo y responsabilidad y menos verborrea. Esa es la clave.