El 7-J, por Iskra
09/06/2009
Ayer estábamos llamados a ejercer nuestro derecho, en otros países obligación , de voto para renovar el Parlamento Europeo. Al ser un día en que termina toda la parafernalia electoral y de partidos me gustaría repasar algunas cuestiones de especial interés.
Hemos asistido a una campaña llena de descalificaciones, provocaciones y demás despropósitos de cómo hacer política en nuestro país de pandereta. No obviaré Correas, Bigotes, Falcons y demás paparruchas que unos y otros han alimentado. De Europa han hablado lo justo, lo necesario para que sepan los ciudadanos que votamos no para decidir cuestiones nacionales, sino comunitarias. O eso se han afanado en repetir, cuando luego hacían práctico el “sosteneya y no enmendaya”.
Si algún valiente era capaz de cimentar su discurso bajo el influjo europeísta o tenia “el tajo” de hacerlo por que bien era un viejo león como podrían ser Felipe González, Masip o Borrell, o si no te verías subyugado al circo político en clave nacional. Pasando por alto los despropósitos de estas elecciones. Y me explico.
Veintisiete países llamados a las urnas, cada uno con una ley electoral diferente. Días diferentes en la consulta, presentación de resultados a antojo de los países según convenga al Gobierno al frente, votación de parlamentarios obviándose la posibilidad de votar a un jefe de Estado de la Unión Europea (paso este que daría un poder de legitimidad a las decisiones de si hay algo en la actualidad llamado UE). Todas estas cuestiones hacen saltar por los aires la línea de flotación de cualquier Unión y menos Europea. Partimos de una consulta deslegitimada no por circunstancias ajenas a Europa o a los europeos, sino como vieja costumbre que no hemos perdido aún, somos nosotros los que boicoteamos nuestras propias sociedades.
Los resultados no pintan bien para la izquierda europea. En Reino Unido los laboristas se estrellan por sus escándalos parlamentarios, en Holanda han retrocedido en beneficio de la ultraderecha, en Francia se mantiene el apoyo a la UMP de Sarko, en Italia barre el populismo de Berlusconi, Alemania sigue fiel a Merkel y no ve como alternativa ni al SPD ni a Die Linke (Nueva izquierda) por poner algunos ejemplos de relevancia. España no es ajena a esa tendencia y no quiero ser augur de futuro, pero no preveo una mejoría de la izquierda.
La crisis esta sacando a relucir las incoherencias, los fallos, la dejadez, la falta de conocimiento, la mala salud política de la izquierda europea. Lo decía el bueno de Saramago hace unos días: la izquierda europea no esta sabiendo hacer frente a la crisis. Volvemos al escenario de los años posteriores al crack del 29. La izquierda no se enfrenta a la crisis y la ultraderecha gana adeptos entre las clases trabajadoras.
Principales motivos a mi entender de esto son la falta de alternativas al sistema económico, social y laboral que nos ha venido dado. El anunciado cambio de modelo no ha sido contemplado por las élites de los partidos de izquierda, se han acomodado al liberalismo salvaje y no se han replanteado un modelo que desde el inicio se ha visto abocado al colapso. Se ha dejado de mirar por la masa social trabajadora y asalariada. Esclavos de empresarios y patronal, los políticos de la izquierda europea no han sabido ponerse en la “barricada política” y se han mantenido con su traje impoluto por lo que pudiera pasar.
Porque ahora, cuando nos enfrentamos a una derecha feroz que no tendrá complejos para aliarse con la ultraderecha europea de carácter fascista, pedíamos el voto de esos trabajadores y asalariados. Lo pedíamos para cambiar el modelo económico y social, lo pedíamos para impedir que volvamos a las 65 horas laborales, lo pedíamos para construir una Europa más solidaria, lo pedíamos para cimentar un mundo mejor.
Que los próximos cuatro años, no se nos olvide por lo que pedíamos el votp. O seguiremos estrellándonos en las elecciones.




