Botellón

15/10/2009

A colación de las múltiples noticias que han aparecido en los últimos días en prensa sobre la postura de Juventudes Socialistas en Avilés con respecto al botellón –tanto en La Nueva España como en La Voz de Avilés– y la repercusión que ha tenido en la ciudad, quiero publicar el comunicado que hoy hemos enviado a los medios, aclarando lo que parece no quedar del todo claro:

Sergio Sanzo, Secretario General de Juventudes Socialistas de Avilés, y Alejandro Vizcaíno, Secretario de Movimientos Sociales de Juventudes Socialistas de Asturias, a raíz de la polémica suscitado por las formas de ocio de los jóvenes y la alternativa que a tal respecto planteamos, queremos manifestar, en nuestro propio nombre y en el de la organización que representamos, lo siguiente:

1. Que respetamos y compartimos la legalidad vigente sobre la edad mínima de consumo de alcohol en Asturias, y en tal sentido no defendemos ni hemos defendido nunca el consumo de alcohol fuera de los términos que la ley establece. Por ello, rechazamos y condenamos cualquier crítica torticera que pretenda imputarnos unas declaraciones que no hemos realizado.

2. Que no creemos que los «botellódromos» constituyan alternativa a nada, por lo que también rechazamos cualquier propuesta que trate de concentrar a los jóvenes en un gueto al único fin de evitar su visibilidad y convertir el botellón en una actividad clandestina.

3. Que apoyamos toda acción que por parte de la administración pública se lleve a cabo con el propósito de informar sobre los riesgos del consumo de alcohol, tanto en jóvenes como en adultos. Apostamos por la educación e información, no la prohibición, como herramienta para desincentivar el consumo de alcohol.

4. Que consideramos a los jóvenes mayores de dieciséis años responsables y maduros para elegir si desean o no consumir alcohol en los términos en que la ley lo posibilita.

5. Que entendemos primordial la convivencia de botellones y vecinos, y que por ello nos reafirmamos en pedir una regulación que prohíba la práctica del botellón en aquellos espacios públicos donde su celebración resulte incompatible con el bienestar de los vecinos.

6. Que los ciudadanos eligen a sus representantes con la intención de que estos regulen su convivencia en sociedad, y que por ello juzgamos como desafortunadas las declaraciones de Izquierda Unida, que en boca de su Coordinador General en Avilés, califican de frívola una propuesta que pretende solucionar la problemática entre jóvenes y vecinos a raíz del botellón.

7. Que condenamos cualquier intento de criminalizar a los jóvenes asociando la práctica del botellón con la delincuencia y el vandalismo.

Artículo publicado en La Nueva España, edición de Avilés, el día 8 de octubre de 2009.

Dice el ordenamiento jurídico de nuestro país que a los dieciséis años debe suponerse de un joven la madurez suficiente como para tomar decisiones de manera autónoma y responsable. El sistema educativo, sin ir más lejos, se asienta en este axioma. Así, la Ley Orgánica de Educación se marca como objetivo que a esta edad uno sea capaz de “desarrollar el espíritu emprendedor y la confianza en sí mismo, la participación, el sentido crítico, la iniciativa personal y la capacidad para aprender a aprender, planificar, tomar decisiones y asumir responsabilidades”.

En armonía con el sistema educativo, la legislación del trabajo permite a los jóvenes a partir de los dieciséis años iniciar su vida laboral. Nada impide a un menor de edad subirse al andamio o enrolarse en las Fuerzas Armadas. Y nadie niega que la posibilidad de tomar una elección así conlleve adquirir muchas y muy serias responsabilidades, pero la sociedad tiene la convicción, al igual que el Estado, de que un chaval de dieciséis años es suficientemente responsable. A la vista está de todos que no hay ningún escándalo por ello.

Yendo más allá, incluso hay fuerzas políticas que apuestan por adelantar la mayoría la de edad civil a los dieciséis años. Tal caso es el de Juventudes Socialistas, que históricamente lo ha revindicado. Aunque sólo sea una cuestión de armonía legislativa, y no por una profunda convicción de que, ciertamente, a los dieciséis años se debería tener una plena capacidad de obrar, que también. No son ajenas a la sociedad, tampoco, aquellas voces del Partido Popular que pretenden adelantar la mayoría de edad penal.

Partiendo de estos razonamientos, no es comprensible asumir el acceso a las bebidas alcohólicas para los menores de edad mayores de dieciséis años como un problema de salud pública que tutelar. Una legislación más restrictiva que la actual, que permite a estos menores únicamente el consumo de bebidas con una graduación alcohólica menor de dieciocho grados, supone escalar un paso más en la pirámide de la hipocresía. No se puede normar ni gobernar con paternalismo y sin eficacia en atención a un debate propiciado por los medios.

Un joven es capaz de elegir si tomarse una copa de vino o un culín de sidra a los dieciséis años. Y lo hace con la misma responsabilidad con la que, en su caso, podría firmar un contrato de trabajo, conducir un ciclomotor o, hipotéticamente, votar o ir a la cárcel. Como es lógico la Administración Pública debe preocuparse de transmitir la información necesaria sobre las consecuencias de ingerir sustancias potencialmente nocivas, pero en ningún caso debe sustraer al joven su posibilidad de elección. No hoy, cuando la información sólo se ve limitada por la voluntad de uno mismo.

Negando pues, que la ley deba ser modificada con un afán aún más restrictivo, se desmonta también el argumento de aquellos que pretenden escudarse en ello para tratar de erradicar los botellones. Cualquiera diría, a la luz de lo que dicen los que pretenden sembrar el alarmismo, que los jóvenes asturianos nos pegamos a la botella en el destete. No es cierto, y a la experiencia me remito, que esté extendida la presencia de menores de dieciséis años en los botellones. Decir lo contrario conlleva, además, juzgar como generalizada la irresponsabilidad de muchos progenitores.

Ni siquiera se puede decir que se produzca una ingesta de alcohol desproporcionada toda vez que en la alternativa, los bares y discotecas, se consume lo mismo a un precio mucho menos razonable y con una calidad que me permito poner en entredicho. Lo jóvenes entendemos el botellón como una actividad lúdica propia de nuestra cultura. No nos reunimos en parques y plazas al único propósito de beber, buscamos divertirnos con amigos y conocidos mientras tomamos una copa. El tópico “no nos comprenden” se torna en realidad.

Y es que, hasta que quienes nos gobiernan no entiendan esto, muchas corporaciones seguirán buscando sustitutivos al botellón en forma de guetos donde reunir a los jóvenes con el objeto de evitar quejas vecinales. La última en Gozón. Cuatro talleres ñoños no constituyen alternativa alguna, más bien son una excusa para lavarse las manos. Si es que queremos hacerle algún bien a la juventud dejémonos de pamplinas y lamentos; garanticemos un espacio céntrico donde hacer botellón con seguridad e higiene, en un lugar donde puedan convivir los derechos de jóvenes y vecinos, y con un servicio público, el de limpieza, que recoja los residuos que –como es lógico y no escandaloso– se generan.

Olvido

11/09/2009

Dicen que el olvido es una buena medicina para obviar el dolor. Dicen, también, que es malo vivir el en el pasado. La verdad es que tan despreocupadas creencias no dejan de parecerme injustas para con nuestra historia. La de España como pueblo, digo. Nadie tiene derecho a moldear nuestro pasado a su gusto, nadie tiene derecho a pretender cambiar el recuerdo de lo que antaño pasó. Y eso, exactamente, es lo que muchos intentan hacer con la Guerra Civil.

Condenar los crímenes de ambos bandos durante la Guerra Civil está bien, pues al fin y al cabo no dejan de ser barbaries perpetradas en un contexto que, no por ser fruto del artificio humano, apela a la humanidad de todos los partícipes en él. Pensar, sin embargo, que de la Guerra Civil ambos bandos tuvieron un grado idéntico de autoría, es caer en un error tremendo fruto del proceso de aculturización que los materialmente ganadores –e ideológicamente derrotados— impusieron durante décadas. Y resulta que ahora se pretende una política de borrón y cuenta nueva.

Porque es bueno contemplar el fenómeno desde un espectro meramente político, pero no hay que olvidar su aspecto sociológico. En su día millones de obreros explotados y estigmatizados a lo largo de los siglos con una historia de penurias sociales y tragedias provocadas, manifestaron lo que deseaban mediante las urnas, y estas decidieron democráticamente que fuese el Frente Popular quien gobernase España. En las calles los estallidos de júbilo entre las clases populares fueron masivos y, pese a los intentos de Gil Robles, Calvo Sotelo y Franco para dinamitar el nuevo Gobierno, la izquierda, unida, pudo finalmente formar Ejecutivo.

Lejos de ser un Gobierno revolucionario, los sucesivos equipos de Azaña lanzanron un programa para y por el pueblo y, además, con el pueblo. Concesión de amnistías para los represariados por Octubre del ’34, restablecimiento de la Constitución de 1931, recuperación de la legislación tirada abajo por el Gobierno radical-cedista, reforma de la educación y de la agricultura… Como es natural, no a todo el mundo les gustó el programa de Gobierno. La derecha reaccionaria y terrateniente, las élites eclesiásticas más preocupadas por retomar su poder político que de las cuestiones de fe de sus creyentes o los políticos nostálgicos de un régimen militarista, católico y autoritario distaron mucho de estar de acuerdo, ¡y vaya si lo demostraron!

Porque ahí empezó la guerra, con una violenta oposición al Gobierno democráticamente instituido por el empuje popular. Una oposición que comenzó con un pronunciamiento militar y terminó en Guerra Civil. Por mucho que perversos personajes quieran vendernos lo contrario, la Revolución del ’34 no guarda relación con el comienzo del conflicto. Y en ese supuesto, nada hay que nos impida retrotraer el comienzo de la guerra a la Sanjurjada, donde parte de la derecha reaccionaria ya demostró hasta donde estaba dispuesta a llegar para hacer cumplir su voluntad.

No pretendo realizar con esto ninguna actividad pedagógica; no tengo ninguna autoridad para ello. De todos modos, recuperar el norte, cuando parece que la sociedad lo está perdiendo, es bueno. No dejemos que la autoría de lo que ocurrió caiga en el vacío ni se diluya entre interesadas voces, no dejemos que el olvido impuesto nos suma en la apatía, la Guerra Civil tienen nombre y apellidos. Restituyamos la memoria de quienes perecieron luchando por una democracia.

Engañifa popular

10/09/2009

La pluralidad política tutela la formación de una opinión pública libre e independiente, lo que es un elemento imprescindible para cualquier Estado moderno que lleve la democracia por estandarte. Hablar de libertad de expresión es hablar de pluralidad política, de tener derecho a ejercitar un pensamiento autónomo e íntegro. Y para que la pluralidad política exista deben coexistir multitud de asociaciones que articulen el debate público, que creen una sociedad informada que opte por elegir de forma soberana sus pensamientos e ideas de entre un sinfín de alternativas diversas.

En la diversidad radica el punto principal de este amasijo de ideas. Una diversidad que ofrezca múltiples sendas para elegir, una diversidad que haga del razonamiento y la lógica su principal arma, que sea objetiva y dé opciones. En el mismo momento en que uno de los elementos falla, toda esta gran pirámide de naipes se viene abajo con la consecuente derrota de la sociedad, en tanto a ente que desea ejercitar su derecho al libre pensamiento.

Está intrínsecamente ligado a la existencia misma de un partido político el hecho de que éste aporte una visión alternativa y ejerza una crítica constructiva sobre las acciones y omisiones del resto de asociaciones que conforman el espectro político. En esto radica su verdadera importancia. La Constitución lo dice así: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”.

Siendo dogmáticos, de una agrupación política deberíamos poder esperar seriedad, presumir honestidad y estimar sinceridad. Y sin embargo es triste que las luchas de poder intestinas y las ansias de crispación puedan conducirnos a una situación tan precaria e injusta como la que estamos viviendo. Acusar con ligereza al Estado de realizar escuchas, máxime desde la posición que les ofrece ser miembros del principal partido de la oposición, es depravado y perverso; hacerlo además sin ningún indicio –que no prueba—sólo añade un agravante que se reviste de cinismo y maldad; repetirlo, por ende, allá donde tienen oportunidad, es manipular torticeramente la democracia y engañar a la opinión pública.

¿No habrá mecanismo alguno que le impida al Partido Popular practicar una continua deslealtad para con la Constitución y los españoles? ¿Cómo controlar las calumnias más depravadas cuando pueden escudarse en el ejercicio parlamentario?

“Anche in Italia il matrimonio gay come nella Spagna di Zapatero”.

El colectivo LGTB italiano pedirá la próxima semana asilo político en el consulado español en Milán. Al parecer, se quejan del giro homófobo que la sociedad ha experimentado en los últimos años. Nada que deba extrañarnos teniendo en cuenta la presencia de la ultraderecha en el Gobierno Berlusconi. El uso de la coacción y el miedo no sólo se ha convertido en una herramienta para controlar la inmigración ilegal, ahora también se ha extendido a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

El pacto entre los conservadores de Forza Italia y los extremistas de Liga Norte, que ocupan además el Ministerio de Interior, se constituye en una aberración para toda Europa. No se trata ya de patrullas fascistas de ronda por las calles de Roma o Nápoles, que también; se trata del creciente entorno de discriminación y odio. Para muestra un botón: dos carabineros levantaron un atestado por actos obscenos a una pareja gay que estaba besándose en los alrededores del Coliseo. La fiscalía abrió expediente sancionador.

Y eso no es todo. Un hombre acuchillado por frecuentar un local gay, el incendio de uno de los bares de ambiente más populares en Roma, dos turistas golpeados en Nápoles por afeminados o el lanzamiento de dos petardos contra una terraza en la zona rosa de la capital. Una enumeración que sólo pone de relieve el aún más manifiesto agravamiento de la situación. Muchos jóvenes homosexuales viven en una dicotomía entre salir del armario o quedarse en él, entre convivir con el miedo o con la infelicidad. Es bien triste.

El régimen de Berlusconi responde al típico tópico de la derecha. Moralismo de puertas afuera, depravación de puertas adentro. Un sambenito que dista de ser gratuito. Mientras propugna el Gobierno de la moralidad, su falta de ética, en el más amplio de los sentidos, se entrevé en el día da día de su gestión. Se blinda para evitar la acción de la justicia, monta fiestas con prostitutas y drogas, menores de edad, prepotencia, restos arqueológicos en sus fincas, monopolio en los medios de su país, y así un largo etcétera. Y ese es el líder de la derecha en el continente, tal y como se vendió en las últimas europeas. Parafraseando a Trillo, manda huevos.

Y en medio de todo esto está España, un referente de las libertades civiles que debe luchar en un continente sumido en un viraje a la derecha. Lo dice el colectivo LGTB italiano: “España tiene que ser nuestra voz en Europa”. Y lo será. Es algo de lo que muy pocos nos vanagloriamos. A título personal, estoy más que orgulloso del tremendo cambio que se ha producido en nuestra sociedad en los últimos años, no ya décadas. De la Ley de Vagos y Maleantes hemos pasado a una sociedad abierta, pese a que en ocasiones nos llevemos algún que otro disgusto intolerable.

Un año más se está celebrando la Escuela Internacional de Verano que UGT Asturias organiza en Avilés. Aunque no de la talla mediática de Brad Pitt, que también hizo sus pinitos en la villa, los ponentes invitados son reconocidas personalidades en su ámbito profesional. Así, siempre sacas algo en limpio de la preclara oratoria de los participantes. Tal es el caso, tal su valor pedagógico, que la Universidad de Oviedo homologa créditos de libre configuración a aquellos estudiantes que asistan.

Este año han contado con la presencia de Alejandro Cercas, el eurodiputado socialista que encabezó la lucha contra la reforma de la jornada de 65 horas y miembro de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, que hizo una retrospectiva de los diferentes posicionamientos políticos que defendían unos y otros con respecto a las políticas de empleo en Europa.

Como caras más conocidas han intervenido Juan Vázquez, ex-Rector de la Universidad de Oviedo y Catedrático de Economía Aplicada y Cándido Méndez, Secretario General de UGT. Entremedias, también Catedráticos de Economía, Derecho del Trabajo, Constitucionalistas y Politicólogos.

San Agustín

27/08/2009

Ayer fui al concierto que Kate Ryan ha dado en Avilés. No me gusta su música y, sinceramente, de entre sus canciones no conocía más que el sonado Ella elle l’a y Desenchatee. Sin embargo, he de reconocer que raras veces había visto la plaza de la Exposición tan llena. Me llama la atención el ambientazo que hay en la villa. Hacía muchos años, y es una opinión compartida por conocidos, que no veía las calles tan abarrotadas. El mercado goyesco, sin ir más lejos, era un hervidero de gente.

A los miles de avilesinos, se le han sumado además un montón de visitantes y turistas que quieren compartir nuestras fiestas patronales. Desconozco el índice de ocupación de los hoteles de la ciudad en estas fechas, pero vaticino que, si no llegan al cien por cien, al menos si lo bordearán. Estoy seguro de que los cientos de vecinos que viven de sus bares, pubs, restaurantes, hoteles y pensiones verán en estas fiestas un salvavidas para una campaña estival marcada por la recesión económica. Y que luego vengan a contarnos que el ocio es un derroche, cuando en realidad genera diversión y riqueza.

Aún en agosto, la vida ya comienza a recuperar su habitual rutina. Vuelta a los exámenes en septiembre, para aquellos estudiantes que no cumplimos en junio, y vuelta a una actividad política que, para ser sinceros, nunca ha llegado a respetar el parón estival. Esta bitácora, sin ir más lejos, es fiel reflejo de mi pretendida inactividad veraniega. Cuando toca, toca, dicen; y hasta ahora ha tocado tiempo de descanso y relax, de reflexión y fijación de prioridades para el curso que se inicia.

Ha sido un buen verano. Entre escapadas, terraceo, festejos, certámenes y demás actividades lúdicas, uno ha ido pasando más que bien los meses de julio y agosto. Y aún queda el plato fuerte, la traca final: San Agustín. Dejamos atrás, satisfechos, la primera edición de Beltaine y la vigésimo quinta del Festival de la Cerveza. Chapó. Y no, señora Carmen Vega, las fiestas patronales no son el «pan et circus» romano; y si acaso no se lo cree, pregúnteselo a las empresas avilesinas que proveen los espectáculos, pregúnteselo a los taxistas u hosteleros.

Huyendo de la crispación política, si que quería aprovechar esta entrada que comienza un nuevo periodo para daros a conocer un grupo de teatro, «El Pimiento Teatro», que además de ser autóctonos de la región, han conseguido fascinarme con su talento y su hilarante humor. El espectáculo, «El humor de mierda», pudo verse el pasado fin de semana en el bar La Galería de Avilés –un lugar que frecuento–. Toda la obra se basaba en la capacidad de improvisación de los actores ante frases o supuestos planteados por el público, con el fin de hacernos reír con un humor surrealista y atípico fruto de una genialidad explosiva.

Otra de las novedades que me ha llamado la atención, apenas hoy, es la exposición «Enfocados». Si en Madrid teníamos este invierno la «Cow Parade» con cientos de bóvidos, hoy podemos hablar de una «Seal Parade» avilesina en homenaje a la foquina que hace más de medio siglo visitó nuestra ciudad. Todo ello con el protagonismo de los responsables de la Escuela de Cerámica y diversos artistas asturianos que se han prestado a diseñar su propio mamífero marino.

Y, para esta semana aún quedan conciertos, fuegos artificiales y una recreación histórica de la toma de Avilés por las tropas bonapartistas hace ahora un par de siglos –con un mercado goyesco a juego–. Disfruten.

Leía ayer en la edición comarcal de Avilés de La Nueva España, unas declaraciones de las Juventudes Comunistas del municipio llamando a la movilización de los estudiantes por las insuficientes plazas y malas condiciones de las salas de estudio. Cualquiera diría que pretenden sacar tajada de un tema que ha tenido en las últimas semanas cierta repercusión mediática. No suelo dar cancha a este tipo de manifestaciones visiblemente torticeras y muy exageradas, pero sin embargo, no sería de justicia para la corporación local, y el edil del área, callarme lo que ellos no dicen.

Puede que las salas de estudio en Avilés se queden cortas en número de plazas para esta convocatoria de septiembre. Puede. Y esto es así, porque el principal centro de estudios en la ciudad está sufriendo unas ansiadas reformas para dotarlo de un sistema de aire acondicionado. Una mejora cuyo inicio esperó al final de los exámenes de junio y que satisface la histórica demanda de los estudiantes avilesinos, pues en los meses de primavera y verano el espacio alcanzaba temperaturas insoportables.

Y esto que a la larga resulta tremendamente positivo para todos, es sin embargo utilizado por el colectivo comunista para vender como crónica una supuesta falta de plazas en el servicio. Yendo más allá, dicen que la sala de estudios ubicada en la calle Conde del Real Agrado es un cocedero por las altas temperaturas. Una falta total de coherencia. Critican un recorte temporal de la oferta de plazas por obras para instalar aire acondicionado en una sala, a la par que critican el excesivo calor en otra, cosa que no resulta cierta –aunque todo vaya en las sensaciones de cada uno–.

Tampoco es verdad que no haya sitio en las salas. Al menos no en una situación ordinaria. Sin que sean infrautilizadas, en las salas siempre hay dos pares de sitios en rotación. La oferta se ajusta a la demanda, y eso es algo que muchos no quieren ver. Una vez realizadas las obras de mejora en la biblioteca Bances Candamo, tendremos a disposición de los estudiantes en Avilés tres espacios de estudio públicos concentrados en el centro de la villa. En este sentido, las nuevas inversiones que el Ayuntamiento haga deberían destinarse a abrir nuevas salas en los barrios; así favoreceríamos el acceso al servicio de nuevos estudiantes.

En cualquier caso, creo que es menester dar un tirón de orejas a los jóvenes comunistas avilesinos. No ya por su opinión, que al fin y al cabo es un posicionamiento tan respetable como cualquier otro, si no por el uso irresponsable que pretenden darle a las movilizaciones estudiantiles. Pretenden convertir una herramienta de lucha y presión contra las políticas que agreden los derechos de los estudiantes, en un útil político más a su servicio. Una huelga, por los motivos que aducen, no se sostiene. Y es que me consta que ni siquiera han tratado de contactar con el edil responsable del área para transmitirle sus reivindicaciones, pese a la buena disposición que éste siempre ha mantenido para atender las demandas de los usuarios de las salas.

Ayer tuvo lugar una reunión en Oviedo para refundar en Asturias Solidaridad Internacional, que si bien ya tenía una delegación de la fundación en la región, no contaba con una estructura social arraigada. Así, esta organización no gubernamental nace al propósito de hacer a los asturianos más partícipes del progreso de los pueblos menos favorecidos por este injusto orden internacional. El ideal: equiparar las condiciones de vida entre el primer y el tercer mundo; su camino: poder financiar proyectos a escala en numerosas partes del globo con el objetivo de favorecer el acceso al agua, consolidar la igualdad de género, la seguridad alimentaria o la acción humanitaria inmediata –entre otros–. Si tenéis interés, podéis verlo más detalladamente en su página web.

Esto que os cuento es importante para mí porque tengo el honor de ser, junto a otros compañeros de la talla de Mariví Monteserín, Carmen Sanjurjo, Guillermo Martínez o Diego Asenjo, socio fundador de la entidad en la región. Ya había tenido oportunidad de colaborar con otros proyectos filantrópicos desde bien joven. No en vano, un grupo de estudiantes y un profesor al que le tengo especial cariño, Bernardino Alonso, echamos a andar en el IES Carreño Miranda Acciones Solidarias de Estudiantes, un colectivo que a lo largo del tiempo ha ido haciéndose más fuerte y del que estoy especialmente orgulloso. Sin ambición alguna, pero con excelentes resultados, ha ido concienciando a los jóvenes estudiantes –y a la ciudadanía avilesina– de la necesidad de que todos aportemos nuestro granito de arena para hacer la vida de quien menos tiene un poco más fácil.